A veces hacen falta paréntesis sobre una misma para reordenarse. Paréntesis para borrar los algunos signos de admiración, para resolver algunos de interrogación, para colocar los puntos en las íes y quitar algunas comas, para estructurar párrafos y cerrar capítulos.
Abril ha sido un mes de muchos capítulos cerrados, pero son más los que se han abierto. El destino, las casualidades, siempre las putas casualidades... y yo misma, que soy la que elijo darle relevancia a unas sobre otras, supongo, quien sabe, quizás, y todas esas cosas que se dicen tanto, o tan poco, ya sabeis, la relatividad.
Hace un año mi vida era absolutamente distinta y, a la vez, estaba en el mismo punto. Una vuelta más, o menos, en la espiral. Siempre la espiral. Sólo que es polimórfica.
Cerrar puertas y abrir ventanas, correr por los bosques y atravesar los mares, ventilar el alma y vomitar veneno. Todo a la vez.
El equilibrio siempre inexistente. Mi desequilibrio. Mi paz.
Miro el vacío y no me importa saltar. Ahora no hay nada que perder, si es que alguna vez sí lo hubo. No hay piscinas, ni con agua ni sin ellas. Y así esta bien. Tampoco tengo ganas de acrobacias varias, me conformo con sobrevivir buenamente. Y sin pastillas. Sólo el gris bajo los ojos de un insomnio tedioso al que tampoco pongo demasiado empeño en poner fin. ¿Abulia?¿Spleen? Ja. Qué va.
No, no me conoces, no tienes ni puta idea. Ni yo a ti, pero eso es tan evidente que no hace falta decirlo. Me dan bastante por saco ciertos juegos. Y no creo en otras vidas.
Ni siquiera he podido responder a ese por y para siempre tan radical. Delivery Status Notification (Failure) .
No entiendo nada y creo que no hablábamos de lo mismo.
Pero bueno, algunos por y para siempre son muy constructivos y ahorran muchas cosas.
Ayer volví a soñar contigo. Estabas enfermo y demacrado y recuerdo que no querías que nadie te cuidase. Y yo te hice caso, por una vez, por primera vez, cansada de luchar para poder quererte. Un último beso, en la frente.
Y me marché.
Ójala hubiera comprendido eso a tiempo, cuando todavía estabas vivo. Aunque te hubieras muerto solo; aunque, realmente, así es como se muere.
Cosas de esas que una cuenta, simplemente, porque está feliz.
Mis padres han ido reuniendo una gran colección de libros, libros leídos, a lo largo de su vida. Libros de páginas amarillas y borde machacado por los viajes, por las mudanzas, por la lectura. Libros de ediciones preciosísimas que da casi miedo abrir y, a la vez, ejercen una auténtica fascinación sobre cualquiera que pose la vista sobre su lomo. De todos los tamaños, formas, editoriales, géneros y temática. Distribuidos en unas cuantas librerías, algunos incluso en cajas. Lo de las cajas fue por un proyecto que quedó en eso, en proyecto,ya que por razones técnicas la librería del salón acabó siendo sustituida a riesgo de morir aplastados por ella...para gran disgusto de mi padre, que odia los libros en cajas, y mío, que nunca encuentro el que estoy buscando. A mi madre tampoco le hace mucha gracia, pero nos hizo elegir entre su sanidad mental y... bueno, el caso es que no pudo ser, la librería.
A las cajas le sumamos un absoluto desorden. Los libros están ordenados por colores. Terrible. Infame. Las ocho o nueve primeras veces que esto sucedió ambos se desquiciaron bastante.Por aquel entonces yo era un mico que apenas levantaba dos palmos del suelo, creo, que fue cuando nos vinimos a esta casa. Le explicaron a la señora que venía a limpiar que ese orden en los libros era por algo... y la buena mujer no es que no recordase el orden-cosa lógica por otro lado-, no; sencillamente, hacía las cosas a su manera. Mis padres se hartaron de recolocar la biblioteca - la biblioteca de la entrada, que el resto sí tienen un orden lógico - y yo crecí en un mundo de estantes de colores y colecciones varias y unos padres que acabaron comprando varias ediciones del mismo libro por ser incapaces de encontrarlo.
Gracias a esa absoluta mezcolanza infame, con Castaneda junto a Flaubert y Boris Vian entre los Campos de Castilla de Machado y la Razón y Revolución de Marcuse, una hace auténticos descubrimientos en el momento más inesperado. Y aunque rara vez encuentro lo que iba buscando, reconozco que disfruto muchísimo rebuscando y rescatando preciosidades olvidadas en todo ese maremagnum.
Sin embargo, hoy tuve suerte. Por fin encontré Las palabras de Sartre.
Y Que se mueran los feos. Y Diccionario de lugares comunes. Y La máquina del tiempo. Y Los vagabundos del Dharma. Y ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?
Aunque todavía tengo hallazgos sin leer de la última vez... Y aun me queda tanto, tanto , tantísimo por leer, tantos personajes por conocer, tantas vidas que vivir sin moverme, si quiera, de la entrada de mi casa... Tanto o más como lo que me queda por Vivir ¿A que es una suerte? :)
La última noche de delirios quedó muda antes de las seis. La fiebre le perlaba la frente de una sustancia parduzca y se llevaron a la nena por si fuera sangre, que no se impresionara. Valiente memez, llevársela a esas alturas. Pero la tradición es la tradición y quebrantarla no es de gente de bien; y si no observen a la pobre Amaranta tendida en la cama, agonizante.
Aunque quizá lo de Amaranta no sea un buen ejemplo; al fin y al cabo, el envenenamiento por incumplir la tradición es, sencillamente, otra tradición más.
Me llama. Me ha llamado antes tres veces, pero mi móvil, al parecer, ha decidido una vez más no sonar, aunque me aparecen sus llamadas perdidas. Y yo había decidido no devolver la llamada, que sinceramente estoy cansada y no tengo ganas de hablar con nadie.
Pero claro, me vuelve a llamar, esta vez a casa y lo he cogido yo. Con mi voz de ultratumba debida al último virus del ambiente que mi cuerpo ha decidido captar. La suya es una voz triste, tremendamente triste, aunque si no te fijas mucho apenas distinguirías el tono de su lento habitual.
No me pregunta, directamente me cuenta. Y yo no le cuento, sólo la escucho. Más de veinte minutos lentos y agónicos, vomitando penas que le duelen en el alma. Contándomelas a mi porque no hay nadie más para escucharlas. Porque nadie queda y, porque los que quedan, pasan.
Me da pena, muchísima pena. Y si hay algo que me jode es sentir pena. No impotencia, o tristeza, o rabia. No. Sólo pena. Decir Pobrecita, a secas. Pero es que no se qué más decir. Esto es lo que hay. Supongo que la quiero. De una forma extraña, pero la quiero. Y no me gusta que me de pena. Pero es así.
Al final acabo diciéndole eso, pobrecita. Y que siga luchando y apostando por aquello que cree que merece la pena. Que ella puede hacerlo. Es todo lo que puedo decir sin faltar a mis principios. Es lo que realmente pienso. Luego sigo escuchándola. Lenta, terriblemente lenta y algo desquiciante, pero la quiero y ahora me necesita. Y estoy.
Luego deja de darme pena y de repente la admiro. Admiro su capacidad de seguir adelante pese a todo y a todos. De creer en sí misma cuando los demás no sólo no lo hacen, sino ni siquiera la apoyan. Ni siquiera su familia. De crear su realidad, siempre, para que merezca la pena la vida, de intentar adaptarse cuando el cambio es imposible. De inventar su manera de brillar aunque ya esté fundida su bombilla y sea casi imposible cambiarla.
Luego acaba diciendome un par de "incertidumbres"(quiero pensar que ella las cree lo suficiente como para no llamarlas "mentiras"); y luego se queja, lloriqueando -que no llorando- otro rato, y luego me cuenta tan pancha que se va con un montón de amigos de juerga, como si nada.
Y tanto ella como yo sabemos que eso no acaba de ser cierto del todo y, tanto ella como yo, lo dejamos estar. Antes de colgar me da las gracias y me pregunta que tal. Pero no me deja contestar. Mañana me paso a verte, dice. No, gracias, no me apetece ver a nadie. Ya hablamos otro día.
La quiero-de esa forma extraña-, sí. Pero conozco mis límites. ¿Soy una mala persona por conocerlos? ¿Por tenerlos? ¿O sólo humana?
PD.Insomnio + Gripe= Muy mal rollito. Aunque quizá tenga que ver con eso de dormir 16 horas a lo largo del día. La fiebre parece remitir, pero a este paso no se yo.
Tenías razón. En el mundo real, ese que yo quería que usted habitara, no suceden esas cosas. ¿Y sabes qué? Que te equivocabas. Sí suceden, pero esta(ba)s demasiado ¿muerto? O quizá era yo quien estaba demasiado viva. La mirada esa y no se cuantas cosas más,vos sabés.
Nah, nah, esto no es una declaración de nada, ni siquiera de principios. La fiebre, el cansancio, demasiadas horas durmiendo y demasiadas paranoias charlando con una tipa que no se parece en absoluto a Nacha Guevara.
Quizá algún día despierte en medio de la nada. Pero de entrada ya no hay invierno. Ni infierno. (La fiebre lo confunde todo, o lo clarifica, no lo se aún)
Las hormigas, o las ovejas, al final no eres tan distinto, no, ni yo.
Por cierto. Por si no te has dado cuenta. Resulta que al final sí que vuelves a habitarlo. El mundo real :)
Hay un bicho, un parásito, que pasa de la salivilla de un mosquito (hembra) al sistema inmunológico del individuo parasitado. Aprovecha la reacción propia frente a las invasiones de patógenos para hacer de ello su medio de vida, dentro del fagolisosoma(un medio inhóspito para cualquier bicho de pro) Con lo cual la fagocitosis no sirve un carajo. Y el bicho se hace el rey del lugar y se dedica a extenderse y extenderse, hasta infectar todo el organismo.
Creo que de tanto estudiar el polen me estoy volviendo alérgica.
Malditos pólenes. Malditos. ¡Malditoooooosssss!
Eso sí, reconozco que una vez eres capaz de distinguir el Corylus de la Betula... el tema de mirar al microscopio se hace hasta entretenido (los dos primeros minutos de las tres primeras horas, eso sí, mucho no dura la emoción...)
Y el de Chenopodiaceae me encanta. Aunque no se por qué pero me recuerda al mundo de El Principito.
Mientras me ponía el pijama me he percatado del morado en el muslo. Ya decía yo que me dolía mucho al andar. Luego la quemadura del brazo y el corte en el dedo. Desde luego hay días en que mejor no salir de casa.
Como aquel en que casi pierdo la vida. (Aunque hoy hacía mucho menos frío.)
Para que luego no piense(yo misma) que sólo escribo cosas tristes
Hoy decidí tomarme la vida en broma. La hija de puta no me lo ha puesto fácil, pero no he dejado que se saliera con la suya.
Al final he acabado riendo con el alma(y no sólo con una mueca de máscara). La hija de puta también tiene sus detalles lindos. Como habernos cruzado, tú y yo, en ese instante, en ese lugar, preciso, perfecto. Las casualidades, cómo no.
Definitivamente, es más sencillo encontrar el espacio que de vez en cuando necesito cuando las personas de mi entorno que comprenden mi necesidad de soledad están ahí,a pesar de todo.
Tengo el móvil estropeado. No recibo mensajes (solo algunos, que llegan lo menos diez horas tarde) y las llamadas se quedan siempre perdidas porque se ha roto el vibrador(se estrelló contra el suelo...cortesía de un conductor capullo)
Y esto coincide con un estado de saturación muy muy grande. Estoy cansada, terriblemente cansada. Necesito estar sola.
Estoy apunto, a punto, de mandar todo a la mierda.
-Mr. Quesito, Mr. Quesito, lo siento, pero Mr. Patito, a pesar de ser mucho más cabrón que tú, es más guapo, tiene más pasta y, sobre todo, es un tipo mucho más duro... Eso sí, podemos ser amigos, y lloraré contigo y te daré mordisquitos cuando a Mr. Patito se le acaben las pilas... o cuando me lo robe cualquier mujercilla desaprensiva... Venga esa sonrisilla, hop hop hop... así, muy bien. Y ahora al bolso, que me hará ilusión encontrarte dentro de tres o cuatro días...
Extraño me miras y extraño me besas. En la mejilla. Es un beso de hermanitos. Sólo que soy mucho más que eso. Además de distinto. Supongo. Tumbados en la cama decidimos el futuro. O mejor dicho, tú decides y yo juego a los futuribles.
Tú con tus dudas existenciales y yo con las mías y, esta vez, no tienen nada que ver con te quieros muertos de risa -ni de pena-.
Al final decidimos. Lo ¿in?correcto, por no romper viejas costumbres. Durante un rato somos felices. Sin vacíos. Sin tristezas. Proyectamos nuestros olvidos compartidos compartiéndonos hasta olvidar que alguna vez fuiste más que mi hermano. En otra vida. Cuando tú eras otro tú y yo era otro yo, cuando encontrar el punto de corte de las paralelas era posible en nuestro mundo.
Es como un velo grisáceo, sucio, oscuro. Sólo que no está delante, sino detrás de los ojos. Me(te) enturbia. Y contádonos intimidades con demasiadas copas de por medio acabamos tirados por el suelo de una mugrienta habitación de motel, mirando el cielo que se filtra por los desconchones de las paredes y tiritando con un frío infernal.Porque el infierno esfrío. Muy muy frío. Tus manos están gelidas cuando me acarician y, deprisa, desabotonan mi blusa. Pero no hay tiempo ni siquiera para eso, lo sabes. Delicadamente sostienes mi cabeza y me abres la boca. Aprietas las manos contra el pecho e intentas arreglarlo como puedes. Coges tu pastilla y la depositas bajo mi lengua. Nitroglicerina, por si sirve. Pero el corazón se me ha muerto de puro desuso. Maldices tu suerte y bendices la mía. Te levantas, coges el sombrero y bebes de mi copa. Por si acaso sirve. Pero no.
Entonces coges carrerilla y decides volar. Lástima que desde un primero no haya mucho viaje posible. Al menos te sedarán una buena temporada. Y cuando sueñas no hace frío.
Yo no iba a escribir un post sobre las maravillas de Holanda, los preciosos canales, las olorosas yerbas, las asesinas bicis, los traumáticos guiños de ojos. De los escalofríos al atravesar la librería de la Casa de Atrás, de la impresión de estar en la carnicería al caminar entre escaparates que ofrecen unas horas de placer tras una cortina y luz UV, de las risas cuando nos perdimos entre sex-shops y peep-shows y acabamos con un mapa gay en un tugurio donde un tipo recordaba que hacía dos días pasamos por allí y no le compramos ningún juguetito. No iba a contar la expansión mental que se siente en una playa semidesierta cuando has cogido un tren sólo para pasear con gorro y bufanda junto al mar, cámara en mano y corriendo tras las gaviotas como una niña pequeña, mientras tu compañera tiene su "momento quesito"-que no tiene nada que ver con la peli de Isi Disi, por Dios por Dios por Dios xD- y el viento se empeña en llenarlo de arena. No iba a tratar de sintetizar un tiempo que cambia de fondo y de forma y transforma la realidad, sin necesidad de sustancias. Tampoco iba a comentar como las sustancias difuminan el tiempo y acaban construyéndome mi mundo paralelo, mi burbuja inexpugnable que está tan bien un rato, pero a través de la cual no quiero vivir mi vida. Ni hablar de cómo la luz incidía sobre Prisengratch al atardecer y el humo blanco ascendía entre naranjas y almendras acarameladas, mientras un tipo encuentra la razón de su existencia en una última calada. De la energía fluyéndome, fluyéndonos, de un Todo construido desde una Nada que nunca fue absoluta. De un Carpe Diem, y Noctem, como hacía mucho que no disfrutaba. De los enanitos azules que no quieren volver, y de un cubo psicoactivo, y de una taza ultrafriki, y de un ship-shop con un viejo verde de vida gris. No iba a hacer un post de todos esos pequeños detalles que hacen que recuerde con una gran sonrisa mi viaje... y que poco importan, en realidad, a nadie más que a quien lo vivió, aunque en realidad digo mucho más que todo eso pero, claro, sólo me lo digo a mi...y no iba a escribir sobre nada de eso porque al final la vida en letras siempre se queda tan, tan corta, tan plana, y no se trata de no saber contárla... (aunque sí, sí, lo reconozco, tengo las neuronas en huelga, que le vamos a hacer)
Ay. ¿Cuándo nos volvemos para allá? Aunque me conformo con irme de aquí. Nah, si en el fondo esto también es muy divertido. Aunque no haya patitos xD
Vosotros no podeis verme, claro. Pero estoy muerta de risa. Se me saltan hasta las lágrimas. Me río un poco de todo en general, de mi misma sobre todo. Cuando estoy en este estado todo es realmente gracioso. Siempre andamos preocupados por cosas que en el fondo importan tan poco. Arrastrandonos creyendo que volamos. Suplicando creyendo que perdonamos la vida. Compadeciendo creyendo que cuidamos. Necesitando creyendo que amamos. Ni siquiera es triste desde esta perspectiva. Es gracioso lo que complicamos las cosas, que sí, nadie dijo que no fueran complejas... pero complejo NO es complicado.
Como los matices. Que son importantes, claro, pero a ver si vamos a olvidarnos de lo que verdaderamente importa. Que no es por nada, pero posiblemente ni siquiera tengamos idea de qué es hasta que pase. Pero no importa, la intuición viene muy bien en estos casos. Y si no, como lo que tienen los matices es que incluso con ellos al final cada uno entiende(por no hablar de las interpretaciones y los contextos...) lo que quiere entender...
Si es que yo me tenía que haber metido a filología. Así lo mismo aprendía a poner las tildes en su sitio. Y no iría haciendo metáforas con la glucólisis... Claro que entonces es posible que no tuviera ni idea de su significado biológico. Claro que importaría lo mismo que ahora...¿nada?
Nunca es suficiente. Nunca. Siempre más, más, más. Cíclicamente, aquí ni siquiera hay espirales, si acaso la que se forma, centrífuga. Podría apartarme, supongo, sin más. Pero sería excesivamente violento y si lo analizo friamente no me compensa. Sin contar la parte emocional, claro. Podría romperla. En eso estoy. Y cuesta. Demasiada energía, y la energía es un lujo que no me puedo, ni tampoco quiero, permitirme perder. Porque no se emplea, no, se pierde. Claro que siempre me falta paciencia y quizá simplemente haya que invertir aun más para entrar en la fase de beneficio...
[Nota personal: que mientras escribo esto me venga la glucólisis a la cabeza...asusta un poco xD]
Lo que iba diciendo(me) Que será cosa de echarle paciencia. Muuuuucha paciencia. Muchas respiraciones profundas. Para mandar todo a la mierda siempre hay tiempo. Para construirlo, no.
Con todos los exámenes hechos, casitodas las dudas solucionadas, casi todo el deseo en su sitio y parte de la muerte resuelta. A punto de coger ese avión. ¡Por fin!
Volveré.
[Y esta vez espero NO acabar en ningún hospital :)]
Me gustaría tanto poder enamorarme de ti, sabes. Que viviésemos esa historia que nunca podrá ser nuestra. En la que no importaran los domingos por la tarde. Me gustaría poder mirarte a los ojos y decirte que te quiero, que eres la razón de mi existencia, que tendremos un par de hijos preciosos. Me gustaría casarme, por la iglesia, claro, y vivir en una bonita casa con jardín en las afueras. Y comer los domingos pares en casa de tus padres y, los impares, en la de los míos.
¿Pero sabes qué?
Disfruto cada segundo de esta locura aún sin saber siquiera si seguiremos vivos mañana. Esta ruleta rusa de tiros y tragos, de bebernos y vaciarnos y volvernos a llenar. Disfruto cada instante que pasamos desafiando los límites de la gravedad y de las buenas costumbres, de este juego que hace mucho que dejó de tener límites. Y no me importa, no me importa nada, que ni tú ni nadie vaya a dar jamás un sentido a mi existencia. Hace mucho que empecé a dárselo yo. Sin necesidad de dioses auténticos a quien recurrir para pedir imposibles. Sin atarme a nadie. Ni a nada.
La única razón por la que me gustaría esa vida tan pluscuamperfecta es porque no tendría que decirte adiós por una sobredosis.
Es tan fácil perder el control. Tan fácil. Y tan divertido. Hasta que ya ni siquiera te encuentras en el otro lado. Entonces ya no es divertido. Ni fácil. Y no siempre hay vuelta atrás.
es tan desconcertante, tan precioso, tan mullido, tan efímero, tan desnudo, tan completo, tan hondo, tan pacífico, tan confortable, tan lindo, tan frágil.
Tanta efeméride tiene febrero que pasa lo que pasa... una acaba olvidándose del pobre Phil. Y para un año que no ve su sombra, por dios por dios por dios... We MUST celebrate it!
Siempre me pareció raro llamar Phil a una marmota. Pero claro, no hay marmotos. Ya, debería tomar más el aire. Pero hasta el martes no way.
Hace casi un año que no visito tu tumba. Y ya ves, a ti que va a importarte, si hace tanto que dejaste de ser. De todos modos, sabes, quiero llevarte una rosa. Es algo simbólico, por supuesto, e igual de tonto, si quieres, que escribirte esto; pero Significa, tú sabrías entender cuanto.
Yo digo una cosa y la gente entiende la que le sale de los oídos, que desde luego no tiene que ver con la que entra por ellos.
Y vale, vale que eso suceda cuando hablas a unos niveles digamos profundos, o cuando empleas metáforas, o cuando intentas transmitir cosas que ni siquiera sabes tú muy bien cómo explicarte a ti misma....eso lo comprendería. Lo comprendo. Es hasta lógico.
Pero vamos a ver, cuando dices algo clara, directa, concisamente; cuando empleas un vocabulario sencillo, ese incluido en las 1000 palabras necesarias para hablar un idioma; cuando reduces los matices hasta que cualquier sinónimo valga; cuando ni siquiera empleas la ironía... yo de verdad no me lo puedo explicar. No me cabe en la cabeza, y de verdad, es dura pero no tanto.
Y a pesar de todo una no tira la toalla. Una especie de fe en... no se, ¿en la posibilidad de cambio del género humano(sí, sí, me incluyo a mi, por supuesto)?
Lo de sentirme gilipollas no lo puedo evitar. Ni el cabreo. Ni la tristeza. Ni la soledad.
Me mira a los ojos. Sonriéndome de medio lado. Mantengo su mirada. Yo no sonrío. Es sólo un instante, pero de repente el cansancio acumulado durante estos meses sale a flote.
-Ya no te quiero.
Me sorprende escucharme esa frase. Me doy cuenta de que es cierta. Desconcierto. Grabo la partida, y me desconecto.
Estaba hablando, sabes, estaba hablando y en medio de la frase me he quedado en blanco.
He recordado el sueño de esta noche, como un fogonazo, tu rostro en medio de toda la vorágine y ese beso robado que me ha revuelto entrañas e infierno. Era tu rostro, pero tú no besas así. Claro que tampoco estamos en la Primera Guerra Mundial y yo nunca he luchado en una trinchera mientras el gas mostaza se adhiere a mis ropas y al filtro inexistente de la máscara de gas. En el sueño morías en mis brazos. Creo que después he debido morir yo, pero estaba tan inmersa en el desgarro que me provocó perderte de ese modo que no noté nada especial.
Me he quedado tan pálida que mi compañero ha pensado que me iba a desmayar. Luego me ha mirado a los ojos y, sin comprender, te ha leído en mis pupilas. Y entonces me ha abrazado, sabes, me ha abrazado de una forma tan próxima, tan apropiada, que por un instante pensé que eras tú.
La primera, a los veinte años, del nieto de la maestra del pueblo. De no haber sido porque mi bisabuelo se opuso terminantemente (no le gustaba, por lo visto, que fuera hijo de madre soltera, cosas de la época), lo más probable es que se hubiera casado a esa edad y entonces yo no estaría aquí escribiendo esto.
La segunda, aún soltera, cuando tenía 39 años. Ya se había resignado - por voluntad propia, ya que pretendientes no le faltaron- a permanecer soltera; pero entonces llegó mi abuelo y el mundo le dio un vuelco. Desde el primer momento supo que él sería el padre de sus hijos. Porque mi abuela, a pesar de esa resignación autoimpuesta, siempre quiso tener hijos.
A mi abuelo, viudo desde hacía casi cuatro años, el mundo también le dio un vuelco cuando conoció a mi abuela, hasta el punto de que acabó viniéndose a vivir al pueblo para poder hacerse "novios formales". Se casaron al poco de cumplir ella los 41 años, apenas un mes después de la muerte de su madre. A los 9 meses y medio de la boda nació mi madre y fue un momento increiblemente feliz para los dos.
Mi abuelo murió un mes después, de una neumonía diagnosticada como un simple resfriado. Mi abuela se quedó con una niña recién nacida y sin tener con que alimentarla -se le retiró la leche del disgusto- y el corazón destrozado como no lo había tenido en su vida. Se vistió de un luto riguroso que duró más de cuatro años y se centró en sacar adelante a su niña. Pudo haberse casado con otro par de tipos, pero el luto del alma le duró el resto de su vida y nunca más volvió a enamorarse.
Hoy la he visto mirando la foto de mi abuelo de reojo. Por un instante me ha mirado con absoluto desconcierto: no sabía quienes éramos, ni mi abuelo ni yo. Ni ella.
Al final Kavafis tenía razón y no hallaré Cíclopes, ni Lestrígones, ni al fiero Poseidón si no los llevo dentro de mi alma. Pero es que los llevo. ¿Qué se hace en estos casos? Por ahora, conjurando algunos demonios descubro que ni siquiera me importa, ciertamente, llegar a Ítaca. Ya es un paso. Lo que ya no tengo tan claro es si adelante o atrás.
No importa, tengo el resto de mi vida para descubrir qué significa:)
Cualquier momento es bueno para decirlo. [Y creerlo. Y que sea auténtico.]
Como este. Ahora.
Ya.
¡BASTA!
Ahora es cuando viene la parte difícil: ponerlo en práctica.
No importa que no sea la definitiva. Pero lucha como si lo fuera, aunque lo definitivo sea la eterna transformación.
Puedes hacerlo. Sí. No te dejes vencer por las frustraciones, ni por las batallas perdidas, ni por las excusas, ni por las emociones. Estás por encima de eso. Y lo sabes. Deja de lloriquear y se valiente. Mañana empieza hoy, en este momento, ahora, YA.
La Cantata del Diablo (Missit me Dominus) - Mago de Oz
"In nomine Diabulus et Belial, Satan, Lucifer et Yahve
Leo Cae la noche, niebla eterna. Ocúltase ya la luz. Frío yermo, rompe y hiela. Lágrimas del corazón. Sueña la vida que se ve morir. En trozos de miedo es duro vivir. Sueños de muerte, desvélate, Santa condena, auto de fe.
Víctor En nombre de la única religión Dictamos sentencia y te condenamos A la piadosa purificación Del fuego y el dolor.
En manos de Dios debes de poner Tu alma, tu hacienda y todos tus pecados. Acepta a Cristo y encomiéndate, Pues pronto darás cuentas a Él.
Diabulus in Gaia Missit me Dominus
José Quisiera ser el viento Para poder huir de mí. Que calle el silencio, enmudezca el terror. Quisiera no morir.
Leo Me inventaré otra vida, mis sueños decoraré y los cubriré de tus besos -pensó- ¡¡Quemad mi alma también!!
Víctor ¿Reniegas de Satán, de sus obras y sus vicios? ¿De la Necromancia, de la Magia y el Tarot? Yo soy la virtud de la Iglesia y sus principios. Si no te arrepientes, tu alma se condenará.
Hoy la Libertad se ha quedado dormida y en silencio. Hoy la Libertad ha cerrado por defunción. Hoy la Libertad se ha muerto de pena y melancolía. Hoy no hay Libertad, Dios hoy no está aquí ni vendrá.
Leo Quisiera ser olvido para nunca recordar. Quisiera ser brisa, y así acariciar la vida una vez más.
Qué fría es la promesa de otra vida junto a Dios, si en esta ni estuvo, ni supo de Él. La hoguera es su ataúd.
Víctor Antes de morir y que el fuego haga su oficio, ¿aceptáis a Cristo, a su iglesia y su poder?, ¿renunciáis al Dios llamado Naturaleza? Gaia es sólo madre del pecado y del terror.
Hoy la Libertad se ha quedado dormida y en silencio. Hoy la Libertad ha cerrado por defunción. Hoy la Libertad se ha muerto de pena y melancolía. Hoy no hay Libertad, Dios hoy no está aquí ni vendrá.
José Hoy la vida llueve penas, gotas de desesperación. Mis lágrimas son ríos, venas desangrándome el corazón.
La memoria de una mujer son los besos que recibió. En tus labios yo viviré, y en tu olvido, yo moriré.
Hoy mis lágrimas se quieren suicidar acurrucadas, morir en tu piel. Han nacido secas, tienen sed. Mi llanto hoy se quiere morir.
Aurora Como un beso prometido a tu alma es mi voz. Soy lo muerto, y lo vivido, soy la calma, soy tu Dios.
Cierra los ojos y te llevaré donde los sueños se hacen canción. La vida duele, te curaré. Duérmete y sueña, te acuna mi voz.
Aurora y José Hoy mis lágrimas se quieren suicidar acurrucadas, morir en tu piel. Han nacido secas, tienen sed. Mi llanto hoy se quiere morir.
Aurora y Leo Si tus lágrimas se quieren suicidar, guárdalas, pues vas a llorar. Llorarás océanos de Paz. Duérmete, ya no hay dolor.
"En nombre de la Libertad, la fe en uno mismo y la Paz, quemad las banderas!! No a la religión!! Y que tu dios sea canción compuesta con el corazón. Y que tu país sea donde te lleven los pies..."
Missit me Dominus Missit me Diabulus Missit me Satanas
Gaia
Ahora al fin soy aire, y mi maldición caerá. El fin de la Iglesia muy pronto vendrá, Mi voz despertará.
Hoy la Libertad... Victor García Hoy la Libertad... José Andrëa Hoy la Libertad... Leo Jiménez
Padre nuestro, de todos nosotros, de los pobres, de los sin techo, de los marginados y de los desprotegidos, de los desheredados y de los dueños de la miseria, de los que te siguen y de los que en ti ya no creemos.
Baja de los cielos, pues aquí esta el infierno, Baja de tu trono pues aqui hay guerras, hambre, injusticias. No hace falta que seas uno y trino, Con uno solo que tenga ganas de ayudar, nos bastaria.
¿Cual es tu reino? ¿El vaticano? ¿la banca? ¿la alta politica?
Nuestro reino es Nigeria, Etiopia, Colombia, Hiroshima. El pan nuestro de cada día son las violaciones, la violencia del género, la pederastia, las dictaduras, el cambio climático.
En la tentación caigo a diario, No hay mañana en la que no este tentado de crear a un Dios humilde, justo. Un dios que este en la Tierra, en los valles, los ríos, un Dios que viva en la lluvia, que viaje a traves del viento y acaricie nuestra alma.
Un Dios de los tristes, de los homosexuales. Un Dios mas humano.... Un Dios que no castigue, que enseñe. Un Dios que no amenaze, que proteja. Que si me caigo, me levante. Que si me pierdo, me tienda su mano. Un Dios que si yerro, no me culpe. Y que si dudo, me entienda. Pues para eso me doto de inteligencia, para dudar de todo.
Padre nuestro, de todos nosotros, ¿porque nos has olvidado? Padre nuestro, ciego, sordo y desocupado, ¿porque nos has abandonado?"
[La canción ocupa 32 megas-son unos 20 minutos de música- así que si se oye a trompicones, ya sabeis por qué es :s Con darle tiempo para que termine de cargarse se soluciona. Vamos, que podeis iros a tomar un par de cafetitos, echar un sueñito, leerse el Quijote...y ya le quedará poco a la cancioncilla:) Eso si el GoEar no se cuelga...Jo.Que la letra sólo no es lo mismo :(]
Rescátame. Sácame de aquí y lleváme lejos. Ponme un nombre nuevo y construyamos una nueva vida. Sin pasados oscuros que enfermen los futuros (im)perfectos, sin memorias ni recuerdos de una vida tan impropia, tan ajena, que ya ni siquiera reconozco como mía.
Hubiera sido tan bonito ese abrazo que nunca nos dimos. Pero así esta mejor. Dolería aún más echarlo de menos.
¿Cobardía? Sensatez.
Algún día, sabes, se que podré mirarte a los ojos sin sentir los demonios rasgándome las entrañas. Aunque para entonces quizá ya estemos muertos (aunque no más que ahora)
Vivió la infancia rodeada de cucharillas quemadas y zumo de limón. Alguna vez, incluso, llegó a acompañarle a ver si veía de una vez el caballo al que todos decían que iba subido su padre. Pero nada, lo más que llegó a ver fue un par de tipos tirados en un descampado.
Luego su padre desapareció.
Nadie le dijo nada. Nadie le explicó que paso. Las abandonó, a ella y a su madre, eso era todo. Su madre ni siquiera lloró. Ella tampoco.
Al poco de cumplir los quince años recibió la primera carta. Desde la cárcel. Vomitó. Luego se enfadó. Luego lloró, lloró mucho. Lo que no había llorado durante todo ese tiempo. Pidió explicaciones, que nadie quiso darle. Lloró tanto que las letras se borraron y la carta podría haber sido, sin problemas, uno de esos degradados que tanto le gustaba hacer. Luego hizo como si aquello nunca hubiera sucedido y, cuando llegó la siguiente carta, simplemente la devolvió al correo.
Entonces sucedió. Un día, saliendo del colegio. Ella lo reconoció de inmediato, pero hizo como con las cartas. Él tardó en darse cuenta de que aquella casi mujer era su hija, pero ya era tarde. Estaba limpio, le había costado mucho pero por fin había dejado esa mierda. Dentro la cosa era casi tan mala como fuera, pero al menos ya no compartían jeringuilla. Aunque a él ya le hubiera dado igual, la muerte la llevaba en la sangre desde poco antes de entrar. Y fue esa muerte la que le permitió la condicional.
Repitieron, ambos, el extraño ritual durante muchas tardes. Ella nunca lo miró a la cara, y a finales de enero el murió sin haber logrado, si quiera, una mirada de reproche. A ella le entregaron una última carta, que esta vez guardó en una caja de música y enterró, sin leer, en el jardín de su casa.
Luego creció y se enamoró de muchos hombres, y de alguna mujer, y de algún camello. Y luego se enganchó. Y la vida fue aquello, caballo y sueño y vacío lleno de más vacío. Y nada más. Y empezó a comprender, algo, lo suficiente. Tarde. Demasiado. Pero comprendía.
Cuando ya la vida era siempre muerte, desenterró la cajita de música, abrió la bailarina y tomo la que debía haber sido la última dosis de su padre. En su nombre. En su honor. La carta la tiró a la basura. Sin abrir.
Había olvidado lo suficiente como para que ya no doliera.Y no se me ocurre otra cosa que leerlo, y ni siquiera fue todo, mientras mi memoria hacía el resto recordando. Y ahora descubro que, en realidad, la película siempre tuvo el mismo final, que fue su principio. Que todavía no existe.
Cuadrando círculos. Haciendo la perfección imperfecta. Porque la vida es esto, también. Asimetría. Desequilibrios equilibrándose. Al filo de tus ojos, o de los míos. Nunca te lo dije pero en realidad siempre supe que nos encontraríamos. También se que, un día, será un para siempre, el adiós.
Pero la vida no estará, entonces, cuadrada. Ni mucho menos.
Pánico. Sí, es pánico. Lo noto atenazándome la garganta, y revolviéndome el estómago, mariposas conformadas entre dudas y adrenalina. Lo noto en la espalda tensa, los labios apretados, la boca seca. La mirada brillando sin luz, la tez pálida y a punto del desmayo.
¿Y si hacemos como que nunca nos cruzamos? ¿Funcionará? ¿La memoria podrá ser tan selectiva? ¿Borrarnos por y para siempre? Siempre, nunca, qué palabras tan vacías, me dijo alguien una vez. Recursos. Llover la lluvia.
Sí, tiene razón, esta vez sí. Llueve lluvia como recurso para no tener que pronunciar una sola palabra más.
Muérdeme. Bébeme hasta la última gota, no me importa. Sí, te invito a mi, invádeme con tus sombras. Descolgué los crucifijos de las puertas y enterré la estaca en el jardín. Quité todos los espejos y no quedan ni los marcos. Estoy cansada de huir por caminos polvorientos, de rezar por tu alma en las iglesias, de llorar una tumba vacía. Bébeme, te digo. Llévame contigo.
...ya, ya se que yo también arderé en el infierno...
...se me olvido...comentarte...que justo, justo, donde estás ahora mismo...el Amanecer... se ve magnífico...
Tu acento argentino susurrandome al oído, y yo creyendo, cuando ya no había otra cosa en que creer, que la vida era eso. Y luego el fin del mundo, otra vez. Los perros y la guera. La masacre. Olvidados por la historia, pero eso no importaba tanto como que nosotros mismos, conscientes de su pérdida, olvidáramos nuestra propia memoria, lenta, inexorablemente.
Como Julieta sin Romeo. O Romeo sin Julieta. O como la lluvia cayendo sobre un tejado de uralita mientras una gata pierde su última vida intentando, sin éxito, atrapar un ratón.
A veces también soy mala dosificando aquello que me gustaría dosificar. Ahí empieza el problema. Y no hablo de drogas, ni de adicciones, ni siquiera de vicios.
O quizá sí. Al fin y al cabo, (casi) todo se reduce a bioquímica, de una manera u otra.
O quizá no tengo ninguna intención de dosificar nada porque, en el fondo, no me compensa dosificar
(me)
(te)
(lo)
(nos)
(os)
(les).
O quizá, sencillamente, no tiene ningún verdadero sentido hacerlo. Auténtico, para mi, evidentemente.
Es probable que ni siquiera sepas que esto te lo escribo a ti :)
Da igual lo que yo escriba, diga, exprese. Tú entenderás lo que quieras entender, lo que te parezca que dicen mis significantes sobre el significado, con unos matices distintos a los que tendrán para ti. Y te faltará contexto, y te sobrará sugestión, y quizá presupongas, como seguro que piensas que yo hago ahora mismo al escribir esto sobre ti.
Pero no importa. Aun así escribo, y lo pongo aquí, y se que tú puedes leerlo y montarte tus películas. Y por ahora no importa. Cuando deje de estarlo, sencillamente, me marcharé y esta vez no vendrás conmigo.
Y me echarás de menos. Y yo a ti. Y estará bien, así.
Lo ha vuelto a hacer, otra vez más. Esta vez probó con las pastillas. Orfidal. Cuarenta y nueve pastillas de Orfidal.
Y otra vez más lo han vuelto a impedir, sólo que esta vez llegaron lo suficientemente tarde como para que el lavado de estómago ya no fuera útil. Sigue en observación.
Es su sexto intento, creo. El tercero con pastillas. El más grave.
Lugar: Ciudad Laberinto, Los abismos shikímicos, Antarctica
Sin Identidad perdió la esencia de su existencia. Rosachicle nunca tuvo,realmente, una existencia definida. Así que aquí estoy yo, Shikimi, la nueva (per)mutación bloggeriana de la dueña del Laberinto.