El Espacio Inexistente

22.3.07

Cosas de esas que una cuenta, simplemente, porque está feliz.

Mis padres han ido reuniendo una gran colección de libros, libros leídos, a lo largo de su vida. Libros de páginas amarillas y borde machacado por los viajes, por las mudanzas, por la lectura. Libros de ediciones preciosísimas que da casi miedo abrir y, a la vez, ejercen una auténtica fascinación sobre cualquiera que pose la vista sobre su lomo. De todos los tamaños, formas, editoriales, géneros y temática. Distribuidos en unas cuantas librerías, algunos incluso en cajas. Lo de las cajas fue por un proyecto que quedó en eso, en proyecto,ya que por razones técnicas la librería del salón acabó siendo sustituida a riesgo de morir aplastados por ella...para gran disgusto de mi padre, que odia los libros en cajas, y mío, que nunca encuentro el que estoy buscando. A mi madre tampoco le hace mucha gracia, pero nos hizo elegir entre su sanidad mental y... bueno, el caso es que no pudo ser, la librería.

A las cajas le sumamos un absoluto desorden. Los libros están ordenados por colores. Terrible. Infame. Las ocho o nueve primeras veces que esto sucedió ambos se desquiciaron bastante.Por aquel entonces yo era un mico que apenas levantaba dos palmos del suelo, creo, que fue cuando nos vinimos a esta casa. Le explicaron a la señora que venía a limpiar que ese orden en los libros era por algo... y la buena mujer no es que no recordase el orden-cosa lógica por otro lado-, no; sencillamente, hacía las cosas a su manera. Mis padres se hartaron de recolocar la biblioteca - la biblioteca de la entrada, que el resto sí tienen un orden lógico - y yo crecí en un mundo de estantes de colores y colecciones varias y unos padres que acabaron comprando varias ediciones del mismo libro por ser incapaces de encontrarlo.

Gracias a esa absoluta mezcolanza infame, con Castaneda junto a Flaubert y Boris Vian entre los Campos de Castilla de Machado y la Razón y Revolución de Marcuse, una hace auténticos descubrimientos en el momento más inesperado. Y aunque rara vez encuentro lo que iba buscando, reconozco que disfruto muchísimo rebuscando y rescatando preciosidades olvidadas en todo ese maremagnum.

Sin embargo, hoy tuve suerte. Por fin encontré Las palabras de Sartre.

Y Que se mueran los feos. Y Diccionario de lugares comunes. Y La máquina del tiempo. Y Los vagabundos del Dharma. Y ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Aunque todavía tengo hallazgos sin leer de la última vez... Y aun me queda tanto, tanto , tantísimo por leer, tantos personajes por conocer, tantas vidas que vivir sin moverme, si quiera, de la entrada de mi casa... Tanto o más como lo que me queda por Vivir ¿A que es una suerte? :)

3 Comments

  • Es curioso. Con el día de mierda que he tenido hoy, y lo contenta que estoy ahora mismo.

    Ah...ya se por qué...esque hoy ya es ayer xD

    En fin. El día de hoy promete, entonces :)

    By Blogger Sin Identidad, at 22/3/07 01:02  

  • esa suerte me fascina a mi mucho... tanto con los libros como con la música como con todo... y con tanta fuente de conocimiento que hay cobijada por el mundo luego hay personas que osan a decir que "se aburren", madremía. Y eso de varias ediciones por no encontrarlo me suena, jeje.

    By Anonymous crystal (y sus experimentos paralelos), at 4/4/07 05:56  

  • Y que te parece añadirle unas gotitas de Samuel Beckett. Creo que no tiene desperdicio y con un sabor agridulce que te mejorara el plato.
    Salud

    By Blogger Imagine Photographers, at 13/6/07 10:34  

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