A veces hacen falta paréntesis sobre una misma para reordenarse. Paréntesis para borrar los algunos signos de admiración, para resolver algunos de interrogación, para colocar los puntos en las íes y quitar algunas comas, para estructurar párrafos y cerrar capítulos.
Abril ha sido un mes de muchos capítulos cerrados, pero son más los que se han abierto. El destino, las casualidades, siempre las putas casualidades... y yo misma, que soy la que elijo darle relevancia a unas sobre otras, supongo, quien sabe, quizás, y todas esas cosas que se dicen tanto, o tan poco, ya sabeis, la relatividad.
Hace un año mi vida era absolutamente distinta y, a la vez, estaba en el mismo punto. Una vuelta más, o menos, en la espiral. Siempre la espiral. Sólo que es polimórfica.
Cerrar puertas y abrir ventanas, correr por los bosques y atravesar los mares, ventilar el alma y vomitar veneno. Todo a la vez.
El equilibrio siempre inexistente.
Mi desequilibrio.
Mi paz.
Abril ha sido un mes de muchos capítulos cerrados, pero son más los que se han abierto. El destino, las casualidades, siempre las putas casualidades... y yo misma, que soy la que elijo darle relevancia a unas sobre otras, supongo, quien sabe, quizás, y todas esas cosas que se dicen tanto, o tan poco, ya sabeis, la relatividad.
Hace un año mi vida era absolutamente distinta y, a la vez, estaba en el mismo punto. Una vuelta más, o menos, en la espiral. Siempre la espiral. Sólo que es polimórfica.
Cerrar puertas y abrir ventanas, correr por los bosques y atravesar los mares, ventilar el alma y vomitar veneno. Todo a la vez.
El equilibrio siempre inexistente.
Mi desequilibrio.
Mi paz.


0 Comments
Publicar un comentario en la entrada
<< Home